Changelog
Qué cambió en Atlas
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Sin cuenta, el panel muestra que hay más detrásCuenta
Quien llega a Fuentes, Novedades o Rankings sin haber entrado veía un índice de tres líneas y ninguna señal de que una cuenta agregara algo. Ahora el grupo «Tu cuenta» aparece igual, velado y con la oferta encima: Perfil, Mis listas y Notificaciones se adivinan detrás del vidrio, con un «Crear cuenta» que lleva al mismo formulario de siempre. Lo que está velado no son enlaces: es adorno, y lo que impide entrar es que no hay a dónde entrar. Ojo con lo que el velo NO dice: seguir activos y armar listas siguen sin costar cuenta, viven en este navegador y la pestaña Seguimiento del mapa las muestra con su nombre. Lo que pide cuenta son estas tres pantallas.
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Sin cuenta, las listas ahora tienen nombreCuenta
Si seguías una lista recomendada sin haberte dado de alta, recibías sus activos sueltos y el nombre se perdía en silencio: tocabas «Relaves» y te quedaban catorce activos en un montón, sin que nada dijera que la parte con nombre se había caído. Ahora esa lista se guarda con su nombre en el navegador y la pestaña Seguimiento la muestra como lo que es. Lo que marques con la estrella aparte va a «Mis activos», que es donde caen los que no pertenecen a ninguna lista — al crear la cuenta esos pasan a tu lista por defecto. Se puede mirar y entrar; renombrar, borrar, reordenar, compartir y crear una lista nueva siguen pidiendo cuenta, y al tocar cualquiera de esas cinco el sitio dice para qué la necesita. Seguir y dejar de seguir no cambian: nunca pidieron cuenta y no la van a pedir — tener que registrarse para deshacer algo que acabas de hacer no tiene defensa. Al crear la cuenta, las listas suben con su nombre puesto, y si ya tenías una que se llamaba igual, la nueva entra como «Relaves 2» en vez de fallar.
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Las listas recomendadas siguen a la vista después de la primeraCuenta
Desaparecían apenas seguías algo, así que sin cuenta era imposible llegar a una segunda: el catálogo que enseña qué se puede seguir acá quedaba en una muestra de uno. Ahora las que no has tomado siguen ofreciéndose bajo las tuyas.
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El lápiz para editar una lista por fin se veMapa
Estaba invisible hasta pasarle el mouse por encima, o sea que había que descubrirlo por accidente, y renombrar o borrar una lista no tiene otra puerta. Además su color daba 2,79 de contraste sobre el fondo, bajo el mínimo de 3 que se le pide a un control. Ahora está siempre visible y llega a 5,93.
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En el teléfono, la primera visita ahora se ofrece en vez de interrumpirMapa
La tarjeta de bienvenida ocupaba el pie de la pantalla, plegaba el menú detrás y la única salida visible era una ✕ que además destapaba un menú que nadie había visto todavía: había que cerrar algo para descubrir otra cosa. Y el dedo sobre lo que quedaba de mapa lo arrastraba, cerrando la tarjeta sola. Ahora aparece un chip «Tutorial» que no tapa nada y que hay que tocar; detrás hay un recorrido de dos pasos —qué es una ficha, qué es el menú— con Siguiente y Omitir. Omitir en cualquier paso se lleva todo y deja el mapa como estaba. Durante el recorrido, mover el mapa ya no lo cierra. En escritorio la tarjeta sigue igual: ahí flota a un costado y nunca tuvo este problema.
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Reportar, arreglado en el teléfonoMapa
El botón vivía al pie de la columna lateral de la ficha, que en escritorio es un costado pero en teléfono es el primer tramo del scroll: quedaba en medio de la página, entre el sismo y los riesgos. Ahora cierra la ficha completa, en las dos maquetaciones. Y desde el mapa en teléfono no existía: el activo se abre en el panel de abajo y ahí no había forma de reportar nada, porque en escritorio esa función la cumple el globo. Ahora está en los dos.
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Fuentes, novedades, rankings y administración entran al mismo panelSitio
El índice de la izquierda las listaba y, al tocarlas, te sacaba de él: aparecías en una página suelta, sin índice y sin más forma de volver que el botón atrás. Un índice que expulsa de su propio índice no es un índice. Ahora las siete secciones viven adentro del panel y la que estás mirando queda marcada, así que se salta de una a otra sin perder el lugar. Sin cuenta el panel muestra solo el grupo «Sobre Atlas»: nadie ve pestañas que no puede abrir. Y «Avisos por correo» pasa a llamarse «Notificaciones», porque el teléfono ya está guardado para cuando existan los avisos por SMS y el nombre tenía que sobrevivir a eso.
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Se puede reportar lo que está mal, desde donde se veSitio
Hasta ahora, si veías algo raro en Atlas no había dónde decirlo salvo escribirle a alguien por fuera. Ahora cada objeto —el globo de un foco de calor, el de un sismo, la tarjeta de un activo y su ficha completa— tiene un botón «Reportar» que abre un formulario que ya sabe de qué estás hablando: no hay que explicar de qué punto del mapa se trata ni mandar un pantallazo. Se eligen las partes con problema (en una ficha se ofrecen solo los bloques que esa ficha realmente muestra), qué clase de problema es, y se escribe el comentario, que es obligatorio. No hace falta tener cuenta: el correo se pide opcional y solo si quieres que te contemos en qué quedó. Lo que se reporta no cambia el mapa solo — lo revisa una persona.
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La regla de inspección sísmica dice con qué está hecha, y con qué noFicha
Cuando un sismo enciende la inspección de una obra de retención, la ficha ahora explica que esa regla se resuelve con magnitud y distancia al epicentro, no con la aceleración medida en el sitio: un mismo sismo sacude distinto según su mecanismo y el suelo. El DS 248 obliga a instrumentar el depósito y medir aceleraciones, pero esos registros no son públicos, así que Atlas cita una matriz que se resuelve con las dos variables que sí están, en vez de estimar la aceleración por su cuenta. Estaba decidido así desde siempre; lo que faltaba era decirlo donde se lee la regla.
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El perfil: nombre, foto, empresa y para qué usas AtlasCuenta
Hasta hoy una cuenta era un correo y nada más. Ahora se puede llenar un perfil —nombre y apellido, un @usuario, foto, teléfono, empresa, rol y para qué usas Atlas— y nada de eso es obligatorio ni desbloquea nada: Atlas sigue andando con el correo solo. Lo que hace hoy: el resumen diario abre con tu nombre en vez de empezar en frío. Lo que no hace todavía: el teléfono no recibe nada, queda guardado para cuando existan los avisos por SMS. La foto se recorta a 256 píxeles en tu propio navegador antes de subirse, así que no viaja el archivo completo y se le borran de paso los datos de la cámara, que en una foto sacada en faena incluyen las coordenadas. Y el correo con que entras ahora se puede cambiar: pide un código que llega a la casilla nueva, avisa a la vieja, y hasta que pegues el código no cambia nada.
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Las listas se editan enteras, incluidos sus activosCuenta
La pestaña «Mis listas» del panel abre cada lista con todo adentro: el nombre, el orden, el enlace compartido y —esto es lo nuevo— los activos que la componen, como fichas que se sacan de a una, con un buscador para agregar cualquiera de los 216. Hasta ahora la composición de una lista solo se cambiaba activo por activo desde su estrella en el mapa: para armar una lista de ocho había que encontrar ocho activos en el mapa. La lista se guarda completa de una vez, así que no queda a medias si se corta algo en el camino, y el orden manual y lo que ya habías revisado no se pierden al editar. Eliminar sigue pidiendo confirmación y diciendo cuántos activos dejas de seguir.
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Una lista se comparte por enlace, y quien lo recibe se la puede quedarMapa
En una faena la lista no es de una persona, es del turno. Cada lista tiene ahora un enlace propio —se genera desde el lápiz de la lista, en la pestaña Seguimiento— que abre una página de solo lectura: los activos, qué le pasó a cada uno y con qué fuente, sin decir de quién es la lista ni pedir cuenta para verla. El enlace se revoca cuando quieras y desde ese momento deja de funcionar. Nace sin indexar en buscadores: una lista dice dónde mira una empresa, y eso no se publica por omisión. Quien la recibe puede añadirla a su propio seguimiento de un toque, con cuenta o sin ella: se copia como una lista suya, con el nombre que traía, y desde ahí es de quien la copió —si el original cambia, la copia no cambia—. La página reparte los activos en los mismos tres grupos que la pestaña Seguimiento —requiere atención, sin datos recientes, sin señales activas— y arriba muestra la proporción, porque quien abre un enlace ajeno no eligió estos activos y lo primero que necesita es saber cuánto de esto pide mirada.
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La pestaña Seguimiento vacía ofrece listas para empezarMapa
Antes explicaba cómo seguir un activo. Explicar sirve de poco si no sabes qué hay adentro: ahora ofrece cuatro listas ya armadas que se siguen de un toque —Relaves, Minería de Antofagasta, Lo más expuesto a sismos, y Puertos y aeropuertos—, con cuántos activos trae cada una. Sirven además de catálogo: enseñan de qué formas se puede armar una lista, por familia, por familia y región, o por la exposición sísmica que Atlas calcula para cada activo. Con cuenta, cada una se guarda como una lista con su nombre, lista para renombrar o editar, y hereda tus avisos por correo si tienes una sola regla de cada clase. Sin cuenta van a la lista de este navegador. Aparecen solo mientras no sigues nada: con un activo elegido, la pestaña ya tiene contenido propio y dejan de mostrarse.
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Cada aviso por correo elige a quién alcanzaCuenta
Antes el umbral colgaba de la lista: seguir un activo ya implicaba que te avisaran, y para configurar había que elegir una lista y ajustar la suya. Eso alcanza para «mis faenas desde 4,5» y no para lo que la gente pide de verdad. Ahora cada clase de correo se arma con reglas, y cada regla dice a quién alcanza: listas enteras, activos sueltos, o los dos. Puedes tener sismos sobre 4,0 para tu corredor más dos activos que te importan aparte, sismos sobre 5,5 para la lista de la competencia, y el resumen diario solo de tus instalaciones. Un activo alcanzado por dos reglas de la misma clase usa el umbral más bajo, como hasta ahora. Y el resumen dejó de ser uno solo: puedes tener varios a horas distintas, aunque dos a la misma hora salen siempre como un correo. Tus umbrales actuales se convirtieron en reglas sin que cambie nada de lo que recibes. Como una lista que ninguna regla alcanza deja de avisar, Atlas te lo dice en dos lugares: en «Mi cuenta» con un aviso por lista, y en el pie del panel del mapa, que ahora indica qué avisos llegan por la lista que estás mirando.
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La pestaña Seguimiento contesta qué cambió, y las listas se administran ahíMapa
Seguimiento pasa a tener dos niveles: primero tus listas —cada una con cuántos de sus activos piden mirada— y adentro, lo que le pasó a esa lista. Ya no es el catastro filtrado y ordenado alfabéticamente: los activos se reparten en tres grupos, y el tercero es el que faltaba. «Para revisar» es lo que cruzó tus umbrales, con el motivo escrito y la fuente que lo afirma —«SENAPRED · cubre esta comuna · hace 3 h»—; «sin señales activas» es lo que está tranquilo; y «sin datos recientes» es lo que no sabemos, porque su lectura de clima lleva más de tres horas sin refrescarse. Los tres no son lo mismo: la falta de datos no confirma normalidad, y hasta hoy un activo mudo se veía igual que uno en calma. Cuando no hay nada que revisar, la lista lo dice en vez de quedarse en blanco. Los que piden mirada van numerados, y ese número es el que el mapa dibuja sobre cada uno: la columna y el mapa señalan las mismas cosas. A partir de la segunda visita, lo que llegó después de la última vez que abriste esa lista se marca con un punto, y «Qué cambió desde tu última visita» deja solo eso. Tocar una fila apaga su punto —entrar es haberla revisado— pero no la saca de «para revisar»: mientras la alerta esté vigente sigue siendo cierta, y un contador en cero con una alerta encima de una faena sería peor que no tenerlo. También hay un «marcar todo como visto» para cuando repasaste la lista de un vistazo. Cuenta como novedad el sismo, el aviso oficial y el clima inusual para ese activo —el que se compara contra su propia historia en ese mes, no contra un umbral del país—: para eso ahora se registra cuándo empezó la anomalía, así se anuncia una vez y no en cada refresco del pronóstico. Crear, renombrar, reordenar y eliminar listas se hace ahora desde acá, con el lápiz de cada una: el orden puede ser automático —primero lo que tiene algo que contar— o el que tú dejes arrastrando, y eliminar pide confirmación diciendo cuántos activos deja de seguir. Esas cuatro acciones vivían en «Mi cuenta», que era el único lugar donde estaban y donde casi nadie las encontraba.
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Las listas con nombre son gratuitas y tienen sus propios umbralesCuenta
Una cuenta puede crear, renombrar y eliminar todas las listas de seguimiento que necesite, sin membresía ni límite: una para los activos propios, otra para un corredor o la competencia. Lo que ya seguías quedó en «Mi lista», con los mismos umbrales de sismo y aviso oficial que habías elegido, y cada lista ajusta esos dos criterios por separado. Si un activo está en más de una, Atlas usa el umbral más bajo: lo que una de tus intenciones pidió ver no lo tapa otra. El selector aparece solo cuando hay más de una lista, y la que elijas es la misma en el mapa, en la página de seguimiento y en la ficha de cada activo. Tu única lista no se elimina: para vaciarla, sácale los activos.
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Seguir activos ya no necesita cuentaCuenta
La estrella funciona sin haber entrado: la lista se guarda en este navegador y aparece igual en la pestaña Seguimiento, con su contador, sus alertas y su mapa. Vale también para el botón «Seguir» de cada ficha, y las dos listas son la misma. La cuenta pasa a ser para lo único que agrega de verdad —que te escribamos cuando algo alcance a un activo tuyo, y que la lista te siga a otro dispositivo—, y se ofrece recién cuando ya sigues dos activos, nombrando uno de ellos: antes de eso no interrumpe. Al entrar, lo que armaste sin cuenta se suma a la cuenta sin quitar nada de lo que ya seguías. Y como el resumen diario es la única clase de correo que nace apagada, ahora se ofrece ahí mismo, con una casilla al pedir el enlace de acceso. Mientras no haya cuenta, el pie de la pestaña lo dice con todas las letras: sin cuenta no hay avisos, y la lista vive solo en este navegador.
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Los avisos por correo se configuran en un solo lugar, y las tres pantallas dicen lo mismoCuenta
La lista de seguimiento se toca desde tres lugares —el panel del mapa, «Mi cuenta» y la página de la lista— y hasta hoy no decían lo mismo: en el panel se podía cambiar el aviso de sismo, pero no las otras dos clases, que vivían en «Mi cuenta»; y la página de la lista explicaba solo una de las tres. Ahora cada pantalla hace una cosa: el mapa muestra qué estás vigilando, la lista muestra qué le pasó, y «Mi cuenta» es donde se decide qué te llega. El panel y la página de la lista pasan a mostrar la misma línea: dice «Avisos por correo» y, debajo, cuáles te llegan hoy y con qué umbral, con un «Configurar» que lleva a «Mi cuenta». Se pierde poder ajustar la magnitud desde el mapa; se gana que las tres clases se elijan siempre en el mismo sitio, viéndolas juntas.
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El resumen del panel cuenta las tres clases de correo, no dosCorreo
La línea de avisos del panel de seguimiento se escribió cuando había dos clases de correo —el sismo y el aviso oficial de SENAPRED— y se quedó contando dos. Con la llegada del resumen, quien tuviera apagadas las dos primeras y encendido el resumen leía «Avisos por correo desactivados» en el panel mientras le llegaba un correo todos los días: la línea decía lo contrario de lo que pasaba. Ahora nombra lo que efectivamente llega a la bandeja, con su parámetro cuando hay espacio para decirlo, y el punto verde se enciende con cualquiera de las tres. Los interruptores siguen donde estaban: el del sismo en el mismo panel, y los tres juntos en «Mi cuenta».
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Un resumen a la hora que elijas, y un tope para que un día movido no te llene la bandejaCorreo
Una clase de correo nueva, y hay que encenderla: llega a la hora que elijas —todos los días o los lunes— con lo que le pasó a tu lista, los sismos que la alcanzaron y los avisos oficiales sobre su territorio. Llega aunque no haya pasado nada, y ese es el punto: para quien tiene una faena que cuidar, «no pasó nada» es la respuesta que estaba buscando, y un correo que se salta los días tranquilos te deja sin saber si no pasó nada o si se rompió. Con el resumen encendido, los correos inmediatos pasan a tener un tope de cinco al día; lo que pase de ahí no se pierde, lo cuenta el resumen siguiente con todas las letras. Sin resumen encendido no hay tope, porque no habría dónde plegar lo que se deja fuera. Se configura en «Mi cuenta», junto a las otras dos clases.
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Compartir una ficha deja de terminar en el portapapeles, y Atlas se puede seguir por feedSitio
El botón «Compartir» de la ficha, del país y de los rankings abre ahora un menú con LinkedIn, WhatsApp y copiar el enlace; en teléfono sigue abriendo la hoja del sistema, que es donde la gente comparte de verdad. Lo que va prellenado es la propia descripción de la página —la posición del activo en su ranking y la cifra que la sostiene—, así que lo compartido dice algo antes de que nadie lo abra. Y aparece un feed nuevo, «/sismos.xml»: cada sismo que alcanzó a un activo del catastro, con a quiénes alcanzó y a cuánta distancia, en los últimos 14 días. Junto con el de novedades, se puede seguir Atlas sin tener cuenta; los dos van declarados en la cabeza de cada página, así que un lector de feeds los encuentra solo.
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Elegir un sismo ya no deja el mapa atrapado en ese sismoMapa
Al pinchar un sismo, el mapa dibuja su epicentro, los activos que alcanzó y la distancia hasta cada uno. Ese dibujo se quedaba pegado: pinchar después un activo cualquiera abría su ficha, pero las líneas punteadas seguían saliendo del epicentro anterior hacia activos que no tenían nada que ver con lo que estabas mirando, y no había forma de soltarlo salvo volver a pinchar la misma tarjeta del sismo. Recentrar el mapa tampoco lo soltaba: solo lo alejaba lo suficiente para no verlo. Ahora tocar cualquier activo —en el mapa o en la lista— suelta el sismo anterior, sin mover el encuadre que acabas de elegir, y tocar el mapa en una zona vacía lo suelta también, que es el gesto que uno prueba primero.
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Los avisos oficiales de SENAPRED tienen su propio interruptorCorreo
Hasta hoy salían con el interruptor del sismo: quien encendió los correos de sismo recibía también las Alertas Amarillas y Rojas que SENAPRED declara sobre la comuna, la provincia o la región de un activo que sigue, sin haberlas pedido. Ahora son dos casillas separadas en «Mi cuenta», cada una con su perilla: el sismo, desde qué magnitud; el aviso oficial, si quieres amarilla y roja o solo roja. Quien ya los recibía los sigue recibiendo igual —el default es encendido, desde amarilla—, y quien tenía el correo apagado o se había dado de baja no empieza a recibir nada. Darse de baja desde el pie de un correo apaga las dos clases, que es lo que ese enlace promete. Y el pie de los correos ahora lleva a «Mi cuenta», que es donde se configura desde que existe esa página.
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La barra de Atlas viaja a todas las páginas, y la jerarquía se veSitio
Fuera del mapa, cada página abría con un «‹ Atlas» y un botón: para llegar a tu cuenta, al changelog o a las fuentes había que volver al mapa primero. Ahora la misma barra está en las diez páginas, con la marca siempre a la vista y siempre llevando al mapa. Al lado de la marca va la cadena de dónde estás —«Atlas › Chile › Minería › Los Pelambres»—, con cada eslabón a un clic; en teléfono queda el nivel de arriba, que es el que sirve para volver. Esa jerarquía ya existía, declarada para los buscadores en cuatro páginas e invisible para las personas: ahora sale de una sola lista, se ve, y las seis páginas que no la declaraban la declaran. El menú «Explorar» marca en qué sección estás parado. La ventana de tiempo —24 h, 7 d, 30 d— se queda solo en el mapa, que es lo único sobre lo que manda: en una ficha no filtraba nada. Y los botones de cada página —«Seguir», «Compartir», «Registro», «Feed»— bajan junto al título del que hablan, en vez de mezclarse con los del sitio.
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Los rankings de familias femeninas dejan de estar mal escritosSitio
«Los faenas mineras más expuestos a sismos de Chile» pasa a «Las faenas mineras más expuestas». Afectaba a las tres familias de nombre femenino —minería, generación y transmisión— en el título de la página, en su descripción, en lo que muestran Google y las vistas previas al compartir un enlace, en el resumen de quién encabeza cada ranking y en la ficha de cada activo de esas familias.
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La tarjeta de un sismo se ordena, y pinchar el epicentro hace lo mismo que pincharlaMapa
Las tarjetas de «Últimos sismos registrados» se leen ahora como se cuenta un sismo en voz alta: la hora y la fecha, la cifra de magnitud, contra qué activo y a cuántos kilómetros, la profundidad y a cuántos activos alcanzó. La cuenta de activos se dice completa en vez de «y 3 más». Y pinchar un epicentro en el mapa destaca sus activos alcanzados, con la línea y la distancia a cada uno, igual que pinchar su tarjeta —que además queda marcada—: antes el punto del mapa solo abría un globo con la ficha del evento. El mapa ahora los dibuja distinto: el que alcanzó a algún activo va relleno, con el color de su magnitud y con pulso; el que no alcanzó nada, como un anillo hueco y gris. La barra de tarjetas y la pestaña «Sismos» del teléfono también muestran ahora todos los sismos de la ventana, y no solo los que tocaron una faena: cuando un sismo no alcanzó nada, la tarjeta dice dónde ocurrió en vez de contra qué activo, y lo dice con todas las letras. Se muestran todos porque un sismo que Atlas no dibuja parece un dato que falta, y porque un enjambre pequeño junto a una faena es algo que se quiere ver; Atlas parte mostrando los relevantes —los que alcanzaron a algún activo— y el par «Relevantes / Todos», que está en la leyenda, en la barra y en la pestaña y siempre va sincronizado, abre el resto en un clic. Un sismo que no alcanzó ningún activo lo dice con todas las letras y no mueve el mapa. Nada de la barra es ya translúcido —ni las tarjetas ni su rótulo—: sobre una ciudad, las calles y los nombres del mapa se mezclaban con el texto.
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La barra y la tarjeta del autor se limpianSitio
El menú «Explorar» ya no lleva un punto verde al lado: cuando hay sesión abierta se enciende su propio símbolo. Un punto es la señal de que hay algo nuevo que mirar, y ahí no había nada que mirar. La tarjeta del autor deja de repetir el enlace al changelog —vive en «Explorar»— y se queda con el de LinkedIn, que ahora se lee: la letra era blanca sobre verde claro y casi no se distinguía.
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La ficha muestra la historia del activo, fenómeno por fenómenoFicha
Un bloque nuevo con cinco pestañas —sismos, lluvia, viento, calor y frío— en cuatro ventanas: 7 días, 30 días, un año y diez años. Los sismos salen del catálogo desde 2016; la lluvia, el viento y las temperaturas del archivo ERA5, día por día sobre el punto del activo. Cada barra es el valor más extremo del período, que es el que cruza un umbral. Un período sin dato se ve distinto de un cero: no medimos un día sin lluvia, simplemente no lo tenemos. Debajo del gráfico, el resumen del período cambia con la pestaña: cuántos sismos y de qué magnitud, cuántos milímetros y cuántos días llovió, cuántos días sobre 60 km/h o bajo cero. El eje muestra cada mes y cada año, y al pasar el dedo o el cursor sale una tarjeta con lo que pasó en ese período.
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La ficha se lee en chilenoFicha
Los riesgos se nombran como en una matriz —«Riesgo de volcamiento o caída de carga en grúas por viento»— y el detalle dice qué exige la norma y con qué cifra. La referencia del sismo va en español aunque venga de USGS («35 km al ONO de Antofagasta», no «35 km WNW of»), y cuando el CSN publicó el mismo sismo manda su texto. La hora se muestra en 24 horas. «Riesgos activos» pasa a «Riesgos vigentes», «Qué tiene este activo» a «Componentes del activo», y lo «supuesto» pasa a «estimado por el tipo de activo».
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Atlas es de lectura: se retira «Tus umbrales» y la corrección del catastro pasa al administradorCuenta
El bloque de umbrales propios de la ficha y sus endpoints se retiran hasta que exista un modelo de acciones con moderación y reversión. Confirmar o descartar componentes y faenas vecinas queda en manos del administrador; el rastro anterior se conserva. Aparecen este changelog con su feed, la página «Mi cuenta» y un panel de administración. La barra superior gana el menú «Explorar» —tu cuenta, el changelog, las fuentes y el ranking de sismos por familia— y la copa sale del mapa. La leyenda del mapa ya no se abre ni se esconde sola: arranca plegada y un aviso de cuatro segundos dice qué hace su botón. Las fichas empiezan a contarse en las visitas: hasta hoy solo se contaba la portada.
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La ficha se reparte en dos columnasFicha
Las lecturas de clima, aire y sismo quedan fijas al costado; el riesgo corre en la columna principal, así la causa y la consecuencia se leen a la vez sin buscar ninguna de las dos.
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El clima dice de quién es su umbral, y reconoce el aviso de SENAPREDFicha
Cuando la comuna tiene un aviso vigente y ningún fenómeno cruza umbral en el punto, la ficha lo explica en una línea en vez de contradecirse: el aviso es sobre un territorio, el umbral es sobre este punto.
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El fondo del mapa pasa a ser vectorialMapa
CARTO retiró el fondo raster que usábamos. El vectorial no necesita llave, se apaga igual que antes y la atribución sale del mapa.
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Entra la capa de riesgo: un solo catálogo, el panel en tres nivelesFicha
Reglas citables —viento sobre grúas y plataformas elevadoras, calor y humo sobre personal a la intemperie, tormenta sobre andamios e izaje, lluvia sobre taludes, sismo sobre obras de retención— que se encienden según los componentes que el activo tiene. El panel se lee por familia, activo y detalle.
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El anillo de exposición distingue lo propio de lo ajenoDatos
Las faenas vecinas con sancionatorio abierto en SNIFA entran al anillo con un puntaje desglosado. Una sanción del propio activo ya no se cuenta como exposición a terceros, y estar cerca no basta para ser el mismo activo.
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Calidad del aire, y la única regla que obliga en ChileDatos
Entra el índice AQI de PM2,5 por activo y el artículo 98 bis del DS 594: ante una alerta por calor de SENAPRED, el seguimiento diario del personal a la intemperie es obligación, no guía.
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La matriz de riesgos se exporta llena donde nos toca y vacía donde noFicha
Con sesión, «Matriz» descarga un CSV en el formato del Anexo Nº 6 de la guía del ISP: peligro, riesgo y medida referenciada llenas; la evaluación —que es de la empresa— vacía.
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Toda regla dice quién firma su umbralFicha
Norma, guía o umbral propio de Atlas: cada línea de clima y de riesgo declara su procedencia, dónde rige y enlaza a la fuente.
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atlas.guldenaar.cl es la única direcciónSitio
guldenaar.cl/sismoc redirige de forma permanente a la misma ruta en el subdominio.
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Los avisos oficiales de SENAPRED llegan al correoCorreo
Alerta roja y amarilla sobre la comuna de un activo seguido, por hilo: una emergencia que escala avisa de nuevo; una que baja de nivel, no.
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81 activos saben quién los operaDatos
El catastro gana el campo operador, y declara con todas las letras los 135 en que todavía no se sabe.
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El aviso de sismo se configura desde el panel y se apaga de un clicCorreo
Umbral de magnitud y casilla al pie de la pestaña de seguimiento, y List-Unsubscribe en cada correo.
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El sitio se vuelve legible desde afueraSitio
Descripción, Open Graph, sitemap, robots.txt y llms.txt salen de la base y no de un texto fijo. Las fichas se indexan y se comparten con vista previa.
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Los sismos llegan al teléfonoCorreo
Un correo por usuario y evento cuando un sismo alcanza un activo seguido, con umbral personal (por defecto magnitud 5) y sin réplicas menores durante seis horas.
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Focos de calor de NASA FIRMS, y los rankings ganan su portadaMapa
Cada foco se dibuja donde lo vio el satélite y sabe de qué país es; se dice «foco de calor», nunca incendio. Los rankings de exposición por familia tienen página propia.
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Seguir cuesta un clicCuenta
La estrella en cada activo y en cada familia del panel; la lista de seguimiento muestra el estado de cada uno. Los hospitales de alta complejidad entran al catastro.
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Avisos oficiales de SENAPRED en cada fichaDatos
Los vigentes sobre la comuna del activo, con nivel y enlace al documento original del organismo.
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Cuentas con enlace al correo, sin contraseñaCuenta
Se pide el correo, llega un enlace de un solo uso que vence en 15 minutos, y con eso se abre sesión. Guardamos el correo y nada más.
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Sismoc pasa a llamarse Atlas, y el objeto es el activoSitio
Cada activo tiene ficha propia con diez años de exposición sísmica, su lugar en el ranking de su familia, clima y contexto forense por fecha. El país gana ficha propia. El panel deja de ser una lista de alertas y pasa a ser el catastro.
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La web se actualiza solaSitio
Los sismos entran cada 30 segundos sin recargar la página. Desaparece el botón «Actualizar ahora».
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El catastro crece de 96 a 134 activosDatos
Entra el almacenamiento en baterías (BESS) como familia, y la tormenta como fenómeno de clima.
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Puentes y túneles críticos, y el mapa se usa mejor en el teléfonoMapa
Ocultar una familia en la leyenda la saca también del panel; el buscador ya no hace zoom solo en iOS.
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Buscador de activos con autocompletarMapa
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Sismoc sale a producciónSitio
Sismos del CSN y del USGS cruzados contra un catastro de infraestructura crítica de Chile, con el pronóstico de clima de cada activo.